Soporte específico por sistema
En etapas críticas, condiciones como la enfermedad cardíaca terminal y la enfermedad renal terminal presentan desafíos hemodinámicos que requieren ajustes precisos en la medicación de confort. Del mismo modo, el paciente con enfermedad pulmonar terminal se beneficia de protocolos diseñados para aliviar la disnea, mientras que en la enfermedad neurológica terminal el enfoque se traslada a la preservación de la dignidad frente al deterioro cognitivo. Estas enfermedades degenerativas exigen cuidados médicos terminales que prioricen la estabilidad funcional y el control de síntomas terminales sobre intervenciones invasivas que no aportan calidad de vida.
